diumenge, 21 d’octubre de 2012

SALUT PELS NOSTRES FILLS . CONCEPTES A REVISAR .

UN ESTILO DE VIDA MÁS SANO QUE FAVOREZCA LA SALUD DE NUESTROS HIJOS .

Un aspecto fundamental para diseñar un estilo de vida más sano y 
natural es comenzar por cuestionar algunas creencias comunes 
acerca de lo que se cree que es correcto y de lo que se cree que es
 inocuo, ya que gran parte de estas ideas y prácticas han sido 
 científicamente demostradas como erróneas.
En este artículo daré solo algunos ejemplos de estas creencias 
erróneas, pero sin duda hay muchas más que cada familia debe
 descubrir y cuestionar por sí misma:

1. La vacuna es necesaria para la salud del niño: Existe mucha
 investigación que pone en duda que las vacunas sean seguras.
La mayor parte de las enfermedades contra las cuales vacunamos
a nuestros hijos pueden ser controladas simplemente a través
de una buena alimentación y tratamientos naturales.
2. La grasa es mala para los niños: Este es un error garrafal que
puede costar caro en términos de la salud de los hijos. Es
 necesario investigar este tema y averiguar sobre las grasas ade_
cuadas para el consumo infantil.
3. Los médicos saben lo que es bueno para mi hijo

Los médicos se forman y entrenan para ayudar en situaciones
de emergencia, pero no son la última autoridad en la salud de
nuestro hijo. Para empezar, no conocen a nuestro hijo tanto como
nosotros. Es nuestra obligación educarnos acerca de los temas
de salud que afectan a nuestra familia, ya que tenemos la
responsabilidad última sobre ella.

4) Los alimentos que se venden en el comercio son inofensivos

 para la salud: ésta puede ser una creencia común, pero la cantidad

de gente que cree esto y actúa como si fuera cierto no la convierte 

en verdadera, como es obvio.






Algunas sugerencias de medidas concretas a tomar 

Sería ideal poder comenzar con los niños cuando son muy pequeños, ya que sus gustos en alimentación se fijan entre los dos o tres años y a esa edad aceptarán más fácilmente una comida nueva que más tarde. Esto vuelve más difícil cambiar los gustos en alimentos de los niños mayores, pero, ¡si los padres pueden lograrlo, también lo harán los niños.



  • Todo se vuelve más fácil si se cultiva un huerto orgánico en la casa. De ese modo desarrollarán todos un mayor interés en las verduras cultivadas en la propia casa, las que por cierto, tienen un sabor distinto y un valor nutricional muy superior que las cultivadas comercialmente. La diversión de ayudar a atender el huerto y cosechar los tomates o las patatas que se utilizarán en el almuerzo, ayudarán mucho a abrir el apetito. También puede ayudarlos a aceptar comidas nuevas el participar activamente en su preparación.
  • Debe escogerse entre una comida vegetariana y otra que incluya productos de origen animal. En este último caso, la solución es tener aves de corral para que provean de huevos y carne, ya que es más difícil encontrar productos no contaminados que se vendan en el comercio.
  • Tácticas que pueden acelerar el proceso en un comienzo son por ejemplo, remplazar todas las bebidas por agua alcalina con limón endulzada levemente con stevia; agregar frutas a los postres que a ellos ya les gustan, como yogur, helados, etc.; agregar verduras a los guisos y salsas que ellos ya conocen, como pizza o lasagna rellena con verduras, etc. Pero la parte verdaderamente divertida estará en probar una cocina totalmente distinta, con ingredientes totalmente nuevos e ir incorporándola gradualmente a nuestro estilo de vida.

  • Yo no tengo posibilidad de cultivar un huerto orgánico pero me ocupo de traer diferentes posibilidades de los mejores alimentos a sus “paladar” para que al menos lo prueben y puedan decidir si les gusta o no.
    Por ejemplo: en sus desayunos añado bayas de Gou-Zhi o frutos secos como almendras y avellanas. En sus comidas o cenas les doy a probar desde los 2 y 3 años diferentes tipos de algas como Nori o Wakame (muy ricas en minerales alcalinos).
    Tres o cuatro veces por semana toman zumos vegetales como el que se ve en la foto. Es mi hijo Lucas de 5 años tomando su zumo de pepino y zanahoria (más pepino que zanahoria). Realmente no es algo que ellos disfruten como un zumo azucarado de supermercado pero ya no se resisten a la idea de que deben tomarlos. Saben que les da muchos “soldaditos” que ayudan a su cuerpo a asustar a sus enemigos , como les suelo explicar.
    Mi consejo es que le de al niño la opción de elegir entre muchos y variados alimentos, y ello no podrá hacerlo sino tiene la posibilidad de probarlos antes. Piense que a los dos o tres años todavía el niño no tiene los prejuicios o pre-conceptos que tenemos los mayores y estarán abiertos a probar casi de todo. Le aseguro que se llevará grandes y agradables sorpresas.

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