dimecres, 27 de juny de 2012

TABAC = CÀNCER DE PULMÓ - LLET = CÀNCER DE MAMA

EL CÁNCER Y LOS PRODUCTOS LÁCTEOS 
Por la Prof. Jane PLANT, PhD, CBE 
http://www.litopia.com/jplant/bio.htm 
The Daily Mail - UK (27 de Mayo 2000) 
La Profesora Jane Plant es una esposa, una madre y una reconocida y 
respetada científica por su trabajo en geoquímica. 
Cuando en 1987, a la edad de 42 años, descubrió que tenia cáncer, su mundo 
se vino abajo. Pero, a pesar de haber tenido cuatro recaídas, Jane se negó a 
tirar la toalla. Escribió un libro sobre la experimentación que ella hizo 
sobre sí misma.: "Your Life in your Hands" (Tu vida en tus manos), edición 
Virgin, UK. Ideó una dieta revolucionaria y un estilo de vida, que ella cree 
le ha salvado la vida, que pueden ayudar a otras mujeres a no caer presas de 
la enfermedad. 
 
Su teoría sigue siendo polémica - pero cada mujer debería leerla y decidir 
por sí misma - He aquí su experiencia: 
"Sufrí la amputación de una mama y me sometieron a radioterapia. Y ahora 
estaba recibiendo una quimioterapia dolorosa. Me vieron las especialistas 
más eminentes del país. Pero en mi fuero interno, estaba segura que me 
estaba enfrentando a la muerte. 
Tenia un marido maravilloso, una casa preciosa, y dos hijos jovencitos para 
cuidar. Afortunadamente esto me llevó a descubrir hechos, algunos que sólo 
unos cuantos científicos conocían en aquella época. 
Cualquiera que haya estado en contacto con el cáncer de mama, sabrá que hay 
ciertos factores de riesgo: 
* el aumento de la edad 
* una temprana menarquia (1ª regla antes de la edad habitual) 
* una menopausia tardía 
* un historial familiar de cáncer de mama 

Todos estos factores están fuera de nuestro control. Pero hay muchos 
factores de riesgo que podemos controlar fácilmente. Estos riesgos 
controlables se traducen en simples cambios que todos podemos hacer en el 
día a día de nuestras vidas, para ayudar a prevenir o a tratar el cáncer de 
mama. 
¡Mi mensaje es que incluso el cáncer de mama avanzado se puede VENCER 
porque YO LO HE CONSEGUIDO! 
La primera pista para comprender lo que estaba causando mi cáncer de mama, 
vino de mi marido Peter, que también era un científico, cuando volvió de 
China y me empezaron a dar quimioterapia. 
Me trajo postales y cartas, Como también unos asombrosos supositorios 
herbales, que mis amigos y colegas Chinos me enviaban. Me enviaron los 
supositorios como tratamiento para el cáncer. A pesar de la terrible 
situación, los dos nos echamos a reír mucho, y recuerdo haber dicho que si 
esto era el tratamiento del cáncer de mama en China, entonces no había que 
extrañarse que las mujeres chinas evitaran contraer la enfermedad! 
Esas palabras hicieron eco en mi mente: ¿POR QUÉ LAS CHINAS NO CONTRAÍAN 
CÁNCER DE MAMA? 
La enfermedad era virtualmente inexistente en toda China. Sólo una de 10. 
000 mujeres moría de cáncer de mama, comparado con esa terrible cifra de una 
de 12 en el Reino Unido y aún peor, la medía de una de 10 mujeres en la 
mayoría de los países occidentales, había una diferencia sustancial. 
La cuestión no es que China sea un país más rural y con menor polución 
urbana. En Hong-Kong, que es altamente urbano, la tasa sube a 34 mujeres de 
10. 000, pero sigue siendo mucho menor que en Occidente. 
Las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, tienen tasas similares a 
las de la de China, y hay que recodar que estas dos ciudades fueron atacadas 
en 1945 con armas nucleares, así que además de los cánceres relacionados con 
la polución, uno se esperaba encontrar casos relacionados con la radiación. 
Pues no, la conclusión que se puede sacar de estas estadísticas impacta. Si 
una mujer occidental tuviera que ir a vivir a la industrializada e irradiada 
Hiroshima, reduciría a la mitad su riesgo de contraer cáncer de mama. 
Obviamente esto es absurdo: Me parecía obvio que algún factor del estilo de 
vida no relacionado ni con la polución, ni con la industrialización o medio 
ambiente, estaba incrementando seriamente las probabilidades de contraer 
cáncer de mama. 

Entonces descubrí lo que causaba la gran diferencia de las distintas tasas 
del cáncer de mama entre países orientales y occidentales. NO ES UNA CAUSA 
GENETICA. La investigación científica mostró que cuando chinas o japonesas 
se trasladan a Occidente, en una o dos generaciones, su tasa de contraer 
cáncer de mama, se acerca a las tasas de la comunidad que les acoge. 
Lo mismo ocurre cuando Orientales adoptan un estilo de vida completamente 
occidental en Hong-Kong. Para los chinos toda la comida occidental, 
incluyendo todo desde el helado, el chocolate hasta los espaguetis y queso, 
es "Comida de Hong-Kong" porque allí en la antigua colonia británica se 
podía encontrar todos esos alimentos, que escaseaban en la antigua China 
continental. Por lo tanto me parecía lógico que lo que fuera que estaba 
causando mi cáncer de mama, y su gran incidencia en este país (Gran Bretaña) 
en general, tenia que ver con seguridad con el estilo de vida occidental. 
Aquí hay un punto importante para los hombres también. He observado en mi 
investigación que mucho de los datos relacionados con el cáncer de próstata 
conducen a similares conclusiones. 
Según los datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud) el numero de 
hombres contrayendo cáncer de próstata en la China rural es insignificante, 
pues el 0.5 de hombres de 10. 000. Cuando en Inglaterra, Escocia y Gales, 
sin embargo, esta cifra es 70 veces más elevada . . . 
Como el cáncer de mama, es una enfermedad de la clase media, que ataca a los 
más ricos y a las clases socio-económicas más altas, aquellos que se pueden 
permitir comer alimentos ricos en calorías y en diversas sustancias. 
Recuerdo haber dicho a mi marido: "Venga, Peter, acabas de volver de China 
¿En que diferencia el estilo de vida de China con relación al nuestro? ¿Por 
qué no contraen cáncer de mama? 
Decidimos utilizar nuestro saber científico y utilizarlo con lógica. 
Estudiamos los datos científicos con relación a las grasas de la dieta. 
Investigadores habiendo descubierto, en los años 1980 que sólo un promedio 
del 14% de las calorías de la dieta de los Chinos eran de grasa, comparado 
al 36% en la dieta occidental. Pero la dieta que yo había seguido durante 
años antes de tener el cáncer de mama era baja en grasa y alta en fibra. 
Además, como científica, sabia que el comer grasa, en adultos, no ha sido 
probado que aumente el riesgo de tener cáncer de mama, en la mayoría de las 
investigaciones que siguieron a grandes grupos de mujeres durante una docena 
de años. Entonces un día algo especial ocurrió. Peter y yo hemos trabajado 
tanto tiempo juntos a lo largo de los años que no estoy segura quién de los 
dos dijo primero:¡Los chinos no comen productos lácteos!. . . " 
Es difícil de explicar a una persona no-científica la repentina reacción 
mental y emocional que sientes cuando tienes la impresión de haber 
descubierto algo importante. Es como si tuvieses un montón de piezas de un 
rompecabezas en tu mente y que de repente en unos segundos, todos caen en su 
sitio y todo el cuadro está claro. 
De repente recordé cuantos chinos eran físicamente incapaces de tolerar la 
leche. Como los chinos con quién había trabajado decían siempre que la leche 
era sólo para bebés, y como uno de mis buenos amigos siempre, con mucha 
educación, se negaba comer queso en las cenas a las cuales estaba invitado. 
No conocía ningún chino que llevando una vida tradicional china utilizara 
vaca ni productos lácteos para alimentar a sus bebés. La tradición era de 
utilizar una ama nodriza, pero jamás productos lácteos. 
Culturalmente, los Chinos encuentran nuestra preocupación occidental por la 
leche, muy extraña. Recuerdo haberme ocupado de una gran delegación china de 
científicos poco después del final de la Revolución Cultural en los años 
1980. 
El Foreign Office (Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido) nos 
aconsejó de encargar un pudding que tuviera mucho helado. Después de haberse 
informado en que consistía, todos los chinos, incluido el intérprete, con 
muy buenos modales, pero muy firmemente, rehusaron tomarlo, y no hubo manera 
de convencerlos de lo contrario. En aquel entonces nos alegramos todos pues 
pudimos tomar doble ración! 
Descubrí que la leche es una de las causas de las alergias alimenticias. Más 
de 70% de la población mundial es incapaz de digerir el azúcar de la leche: 
la lactosa lo cual ha llevado a los nutricionistas a pensar que esto es la 
condición normal de los adultos, y no una deficiencia. Quizás la naturaleza 
está intentando decirnos que estamos comiendo un alimento equivocado. 
Antes de tener cáncer de mama la primera vez, había comido muchos productos 
lácteos, como leche desnatada, queso y yogur bajos en grasa. Los había 
utilizado como mi principal fuente de proteínas. También comía carne picada, 
barata, magra de vaca, y ahora m doy cuenta que seria una vaca lechera. 
De manera a suportar la quimioterapia que recibí por mi quinto cáncer, había 
estado comiendo yogur orgánico para ayudar a mi sistema digestivo a 
recuperarse y repoblar mi tubo digestivo con "buenas" bacterias. 
Recientemente descubrí que allá por los años 1989 el yogur fue implicado en 
el cáncer de ovario. El Dr. Daniel Cramer de la Universidad de Harvard (USA) 
estudió a centenares de mujeres con cáncer de ovarios y les hizo detallar lo 
que comían. ¡Ojalá hubiese sabido de sus descubrimientos antes! 
Siguiendo lo que yo y Peter habíamos descubierto con relación a la dieta 
china, yo decidí suprimir no sólo el yogur sino todos los productos lácteos 
inmediatamente. El queso, la mantequilla, la leche y el yogur y todo aquello 
que llevaba productos lácteos los tire a la basura. Es increíble cuantos 
productos, incluyendo sopas, galletas, pasteles comerciales contienen 
productos lácteos. Incluso algunas margarinas supuestamente de soja, 
girasol, o de aceite deoliva, para untar, llevan productos lácteos. Entonces 
empecé a leer con atención todas las etiquetas y la letra pequeña. 
Llegados a este punto, estaba observando el progreso de mi quinto tumor 
canceroso con un compás anotando los resultados. A pesar del aliento y animo 
que me daban mis médicos y enfermeras, mis propias observaciones me decían 
la amarga verdad. 
Mis primeras sesiones de quimioterapia no tuvieron ningún efecto. El tumor 
seguía del mismo tamaño. Entonces suprimí los productos lácteos. En sólo 
días el tumor empezó a encogerse Dos semanas después de mi segunda sesión de 
quimio y una semana después de haber suprimido los productos lácteos, el 
tumor de mi cuello empezó a picarme. Luego empezó a ablandarse y a reducirse 
de tamaño. El tumor se hacia cada ve más pequeño. 
Un sábado por la tarde, unas 6 semanas después de haber suprimido los 
productos lácteos de mi dieta, empecé a hacer una hora de meditación y luego 
palpé lo que quedaba del tumor. Ya no quedaba nada. 
Sí, estaba muy acostumbrada en detectar los tumores cancerosos. Había 
descubierto mis 5 tumores yo misma. Baje abajo y le pedí a mi marido que 
palpara mi cuello. El tampoco encontró ningún tumor. 
El jueves siguiente tenia hora con mi oncólogo en Charing Cross Hospital de 
Londres. Me examinó a fondo, sobre todo mi cuello donde estaba el bulto. Se 
maravilló:"¡No lo encuentro!", dijo. Ningún médico, por lo visto, se 
esperaba que nadie con mi tipo de cáncer al nivel que estaba (ya había 
invadido el sistema linfático) que sobreviviera! 
Mi especialista estaba tan feliz como yo. Cuando al principio discutí mis 
ideas con él, estaba comprensiblemente escéptico. Pero ahora utiliza mapas 
de China mostrando la mortandad por cáncer en China, en sus conferencias y 
recomienda una dieta sin productos lácteos a sus pacientes! 
Ahora pienso que la relación entre los productos lácteos y el cáncer de 
mama, es similar a la relación entre el fumar y el cáncer de pulmón. Creo 
que identificando la relación entre el cáncer de mama y los productos 
lácteos y siguiendo una dieta especifica para mantener la salud de mi mama y 
de mis sistema hormonal, me curó. 
Fue difícil para mi, como lo podría ser para vosotras, el aceptar que una 
sustancia tan "natural" como la leche, pueda tener implicaciones tan 
tremendas para la salud.
Extracto del libro "Your life in your hands" de la Prof. Jane Plant. 
Editado por Virgin (UK) 

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